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Xavier Molina, nuevo Gran Maestre de la GLSE

El empresario y doctor en Farmacia Xavier Molina Figueras, de 45 años, tomó posesión como VIII Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española (GLSE) en la Asamblea General Anual que esta organización, la más numerosa de la Masonería liberal, mixta y adogmática española, celebró en Vitoria-Gasteiz. Molina, nacido en Girona, sucede a la aragonesa Nieves Bayo, que ha liderado la GLSE durante los últimos seis años.

La Asamblea General comenzó a las diez de la mañana y concluyó casi a las siete de la tarde, después de la entrada de las delegaciones visitantes, tanto nacionales como extranjeras. Pero en esta ocasión no hubo grandes discusiones ni debates: el centenar largo de masones y masonas asistentes, la mayoría representantes elegidos por sus Logias, aguardaba el momento del relevo en el puesto de máxima representación.

TODOS JUNTOS

La temperatura emotiva de la sala subió muchos grados cuando la presidenta de la Asamblea dio la palabra a Nieves Bayo para su último discurso como Gran Maestre. Bayo recordó las ideas fundamentales que han impulsado los seis años de su mandato: la necesidad de trabajar todos juntos; la voluntad de no perder nunca la ilusión para mantener vivo el trabajo de los masones y masonas que comenzaron a trabajar en España por la fraternidad humana hace casi dos siglos, y el ánimo en lograr el objetivo fundamental de la Orden masónica en todo el mundo: “hacernos mejores personas y no peores”, como dijo. Luego, según un antiguo y hermoso ceremonial, se despojó de los emblemas del puesto que ha ocupado durante seis años, se ciñó un austero mandil de maestro masón y tomó asiento.

PLAN DE TRABAJO

El nuevo Gran Maestre, que hasta ahora ha presidido la Logia barcelonesa Descartes, entró en la sala, prestó su juramento e inmediatamente fue investido por la Gran Maestre saliente y por la presidenta de la Asamblea con el collar y el mandil de su nuevo oficio. En su discurso (cuyo texto completo está aquí) expuso con toda claridad las ideas que habrán de impulsar su mandato: la unidad de la GLSE, con alusión explícita a la situación política en Cataluña; la consolidación patrimonial de la organización; el gran esfuerzo que ha de hacerse en comunicación, tanto interna como externa; el impulso de la memoria histórica de la Masonería; el fortalecimiento de la ya importante presencia de la GLSE en los foros masónicos internacionales, el perfeccionamiento del modelo territorial… y, desde luego, el crecimiento, tanto en lo material como en lo humano. Dio las más rendidas gracias a Nieves Bayo por un relevo que calificó de “ejemplar” y concluyó: “No pongamos límites a nuestra ilusión, a nuestras ideas, a nuestros sueños. Dejemos que sea la tozuda realidad nuestro límite, pero sin dejar nunca de imaginar cómo podemos hacer del mundo un lugar mejor”.

JUVENTUD Y PESO FEMENINO

Prestaron después su juramento los nuevos Grandes Consejeros de la GLSE, entre los que se distinguía inmediatamente una gran presencia femenina (los dos Grandes Maestros adjuntos son mujeres) y una ordenada pero más que obvia renovación generacional, dada la juventud de muchos de los elegidos: la media de edad de la Comisión Permanente no llega a los 40 años.

La Asamblea General concluyó, después de la lectura y debate del trabajo elaborado por uno de los maestros presentes, con la entrada de las Delegaciones visitantes y con la ceremonia de clausura, según el hermoso ceremonial del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.