Silencio

Silencio

Masonería en España
Las puertas, sólo abiertas para quien llame.

Llegan a nuestra redacción varios artículos de blogs de ideología cercana a la extrema derecha en que los autores culpan por la agitación política -que, según ellos, atenta contra los valores sagrados de la unidad de España- a diversos Hermanos, Hermanas, Logias al completo, e incluso denuncian la connivencia de algunas Obediencias.

En dichos artículos se detallan datos íntimos y profesionales de las personas citadas, y los datos se complementan con imágenes efectuadas durante algunas Ceremonias de los Altos Grados, invitaciones a eventos masónicos difundidas por las redes sociales, o fotografías de Grandes Oficiales en su ejercicio de Ritual durante algunas Tenidas Magnas.

En ninguna de esas imágenes las personas que aparecen tienen las caras difuminadas, y en todas se distinguen fácilmente decenas de personas que no eran conscientes de que se tomara la fotografía en ese instante.

Los autores han publicado esas imágenes que circulan autónomamente por las redes. Y esta situación es peligrosa por la enorme exposición que supone en momentos de dificultad. No podemos controlar nada de lo que ya hemos publicado en la red. Queda registro de todo lo propagado en redes, y los filtros de privacidad son fácilmente sorteables. La función “borrar”, o el comando “destruir”, en internet, no existen.

Asumir un cargo electo en cualquier Orden ya anticipa una necesaria exposición a la consideración pública. Pero es preciso proteger la intimidad de los otros miembros.

Tomemos ejemplo de la rigurosa seriedad de Obediencias cercanas, europeas todas, que controlan con solidez el flujo de información interna y externa, y que exigen a sus miembros que respeten la discreción para con sus Hermanos y Hermanas. E incluso ante una gestión de la información tan estudiada, sufren abusos y ataques.

Pues está despertando, muy tímidamente aún, un movimiento político y social que es contrario al librepensamiento, a la Fraternidad, a los valores ilustrados y que identifica como culpables de las desgracias del presente a la Orden Masónica. Algo con lo que ya se encontraron nuestros antiguos, y cuyas prácticas hemos arrinconado en beneficio del LIKE y del RETWEET.

No regalemos nuestra información, nuestra intimidad, con tanta facilidad y tanta inocencia.

Quizá un día lo lamentemos.