Orador, fraternidad y el conflicto, por Javier Otaola.

Orador, fraternidad y el conflicto, por Javier Otaola.

Orador en Masonería España
Orador, fraternidad y conflicto, por Javier Otaola

El Orador es uno de los oficiales que ocupa el Oriente, y que en equilibrio y combinación con todos los demás Oficios del taller permite esa particular dinámica de grupo que es una Logia masónica: un trabajo permanente a favor de una consciencia esclarecida de nuestro ser personal y del ser del mundo en que existimos.[1]

Los RRGG de la Gran Logia Simbólica Española definen así la función del Orador:

Guardián de la Constitución, de los Reglamentos Generales y de los Interiores de la Logia debe oponerse a todo debate o actos contrarios a los mismos. En este caso solicitará que se levante acta de su oposición. Podrá en casos extremos solicitar la suspensión de los Trabajos. En este caso deberá cursar un informe a la Gran Comisión Permanente

En caso de oposición a la actuación del Orador, la Logia deberá esperar a la Tenida siguiente para tratar esta oposición que constará expresamente en el próximo Orden del Día y en la Convocatoria de la Tenida.

Solicita la palabra directamente al Venerable Maestro.

Al hacerlo deberá indicar si desea intervenir en el debate como Hermano o como Orador ya que en este caso ningún Hermano podrá hablar después sobre el tema debatido.

Al término de los debates deberá dar sus conclusiones.

Ninguna votación podrá efectuarse sin oír las conclusiones del Orador, conclusiones que en ningún caso deberán estar dirigidas a influenciar el voto.

El Orador efectúa el recuento de los votos y proclama los resultados.

Es el Orador quien da lectura a las Planchas recibidas de La Gran Logia Simbólica Española y que no se refieran a aspectos de Secretaría.

En las Tenidas de Iniciación y Exaltación deberá dirigirse a los Hermanos para explicarles el sentido de su Grado.

En las Tenidas de Iniciación, antes o después de su parlamento deberá, preceptivamente, dar lectura íntegra de la Constitución de la Gran Logia Simbólica Española.

En las Tenidas Solemnes y Extraordinarias tomará la palabra informando a los Hermanos. Los Trabajos no podrán ser Cerrados sin oír las Conclusiones del Orador.

El Orador adjunto, o quien lo reemplace, tendrá las mismas funciones. Caso de entrar durante la Tenida el titular, el Orador en funciones no dejará su lugar hasta que no se haya terminado el debate en curso del que deberá dar sus conclusiones.

Funcional y también simbólicamente el papel definitorio del Orador es la guarda de la ley, de la Constitución de la Gran Logia Simbólica Española, sus RRGG y los particulares de la Logia, nuestros usos y costumbres que nos dan seguridad y definen nuestras obligaciones y derechos.

La función del Orador es recordar el derecho y velar por su cumplimiento, es el aspecto exigente de la fraternidad, encarna el principio de responsabilidad, hace par, por contraposición, con el hermano Hospitalario que representa el aspecto acogedor del vínculo fraterno, el principio solidaridad de la fraternidad.

La sociabilidad masónica es una sociabilidad entrañable y exigente a la vez, ambiciosa porque pretende unir lo disperso, crear un vínculo de fraternidad a partir de nuestra común humanidad y no en base a ninguna de las afinidades y particularidades que nos distinguen en el mundo profano; como toda sociabilidad no puede eludir el conflicto, aunque a veces un entendimiento inmaduro de la fraternidad nos lleve a auto—engañarnos sobre las aristas cortantes de nuestras piedras siempre pendientes de desbastar.

Decía el gran jurista Von Ihering en su libro La Lucha por el Derecho: La finalidad del derecho es la paz, el medio para ello es la lucha. En tanto que el derecho tenga que estar preparado contra el ataque por parte de la injusticia —y esto durará mientras exista el mundo— no le será ahorrada la lucha.

La sociabilidad masónica es una sociabilidad entrañable y exigente a la vez, ambiciosa porque pretende unir lo disperso.

Considero que quien piensa que a la existencia humana se le puede ahorrar la lucha, las más de las veces no logrará evitarla y además se verá envuelto en ella en peores condiciones: no salvará su tranquilidad y le añadirá vergüenza.

Mi experiencia en el desempeño del Oficio de Orador me lleva a recordar uno de los episodios de conflicto que vivió nuestra Logia, doloroso episodio, que rompió durante tres meses la paz y la concordia de nuestro taller, que se inició cuando varios hermanos del taller pidieron amparo al Orador frente a comportamientos abusivos y poco fraternales del entonces VM; un conflicto que se resolvió, creo yo de manera justa —entre la Escuadra y el Compás— que nos enseño a ser hermanos y hermanas en medio del conflicto y salvó la Logia.

Es fácil vivir la fraternidad en la bonanza pero donde se da la medida de los maestros y las maestras es cuando la fraternidad tiene que aplicarse en el conflicto, actuando de acuerdo a derecho, con justicia pero también con equidad. Esa experiencia creo que fue masónica y educativa para todos nosotros –muchos de los hermanos y hermanas lo manifestaron así— y nos enseñó de una manera no sólo teórica sino digamos existencial y práctica, que es precisamente en el conflicto cuando más necesario son el Compás y la Escuadra, que la fraternidad masónica es un poderoso afecto y que como todos los afectos conlleva sus turbulencias y debe manejarse con SABIDURIA, pero también con FUERZA y naturalmente con BELLEZA.

El método masónico se funda en un doble principio: solidaridad y responsabilidad, típico de la fraternidad; el método masónico es esencialmente fraternalista. Descubre en los hermanos y hermanas reunidos el origen, la raíz misma de la experiencia política, y del conflicto como lo refiere el relato de Caín y Abel en la Biblia[2]; los hermanos y hermanas ya emancipados de la presencia autoritaria del Padre/Patrón y de la Madre/Posesiva deben aprender a vivir su vinculo como una tensión equilibrada entre Sociedad e Individuo, entre cooperación y competencia, como relación a la vez de solidaridad y de responsabilidad ¿no es ese el origen mismo de la Civitas? ¿No se halla en esa fraternidad primigenia y en sus tensiones la idea misma de ciudadanía?[3] Sobre esta concepción se basa la idea de erigir a la fraternidad como eje y fundamento de una refexión política: Libertad, Igualdad, Fraternidad. El Patriarcalismo y el Matriarcalismo parten de una visión que anula al individuo por cuanto lo somete totalmente, bien al poder del Estado/Padre o la prevalencia romántica de la Comunidad de la sangre y de la tierra/Madre; también es esencialista el Egoismo/Ego, que nos avoca al puro indiferentismo o peor aún a la guerra de todos contra todos. El fraternalismo resuelve ese falso dilema: ni la esencia está del lado del individuo/mónada, ni la sociedad es una mera agrupación de tales esencias/mónadas, ni tampoco la esencia está del lado de la sociedad/Estado/Comunidad, ni el individuo es tan solo un componente de la misma determinado por su “pertenencia”.

El método masónico se funda en un doble principio: solidaridad y responsabilidad, típico de la fraternidad; el método masónico es esencialmente fraternalista.

La logia, y el derecho que se dan a si mismos los hermanos, reconoce que somos individuos en relación, en una red de reconocimiento mutuo: la relación no es una categoría de “segundo nivel” frente a la esencia sino que, es una categoría fundante de la Logia —y a la postre de toda realidad social— y entonces podemos pensar que el individuo existe en tanto que es en relación con los demás y con el cosmos, y que, por ende, también la sociedad existe en tanto que es articulación de esas relaciones. Relaciones que, como nos enseña el ritual del maestro no son necesaria ni naturalmente armónicas y que por eso exigen de la Ley que haga compatibles la solidaridad de todos con cada uno y la responsabilidad de cada uno con todos.

El orador vela por la ley instruyendo en su caso a la Cámara del Medio como Cámara de Justicia, conceptualiza sobre las cuestiones que se han tratado en Tenida cuando la palabra ha circulado entre columnas, es el oficial que formaliza la promesa de toma de posesión en su nombre y en el de los demás oficiales cuando estos juran sus cargos, y es el primer oficial que una vez concluida la recepción del Aprendiz recién iniciado toma la palabra para darle la bienvenida e instruirle de manera general sobre el método masónico en el que le neófito acaba de dar su primer paso. Si cumple su misión en fraternal coordinación con los otros oficios de la Logia esta funciona en verdad como una experiencia esclarecedora y transformadora de cada uno de nosotros.

 

[1] Hispania, LXIII/2, num. 214 (2003) LAS LOGIAS MASÓNICAS.UNA SOCIABILIDAD PLURIFORMA LLuis P. MARTÍN.-Université Biaise Pascal. Clermont-Ferrand II

[2] También aparece la fraternidad y sus conflictos en la relación de Jacob y Esaú, y por supuesto en la de José y sus hermanos

[3] La masonería, escuela de formación del ciudadano. 4ª ED. Pedro Álvarez Lázaro. UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS.