Libertad, Igualdad y Mandiles.

Libertad, Igualdad y Mandiles.

Mandiles de masonería en españa
Libertad, Igualdad y Mandiles, por Javier Otaola.

Libertad, Igualdad y Mandiles, por Javier Otaola.

La Masonería moderna nació en 1717 en la ciudad de Londres cuando cuatro logias que se reunían en cuatro tabernas de la ciudad: “La Corona”, “El Ganso y la Parrilla”, “El Manzano”, y “El Racimo y la Jarra”, deciden crear el día de San Juan Bautista, copatrono del gremio de constructores, la Gran Logia de Londres y transformar el significado de las antiguas hermandades de canteros libres en una institución de formación moral y especulación intelectual sirviéndose de una sociabilidad novedosa que pasa por alto las diferencias de religión, de origen social, y de actividad profesional, pero en aquellos tiempos abierta sólo para los hombres. Durante el XVIII hubo logias femeninas de adopción en Francia pero no fue hasta el 14 de enero de 1882 —en la Logia “Les Libres Penseurs“— que se produjo la iniciación de una mujer —Maria Deraismes—en pie de igualdad con sus hermanos varones. La mujer en la masonería está normalizada hace más de un siglo, aunque es cierto que la masonería de influencia anglosajona sigue manteniendo una cerrada oposición a cualquier tipo de presencia ritual de mujeres en sus logias.

La Masonería es una Fraternidad iniciática. Pero: ¿Qué es iniciación? podríamos decir que es cualquier experiencia, cualquier conocimiento que tenga virtualidad para conmovernos, para transformarnos, que suscite en nosotros un proceso de cambio, que nos provoque para ir más allá de lo dado y lo mostrenco, para trascender y trascendernos.

El método masónico se propone aumentar las luces particulares de cada persona pero eso no se puede llevar a cabo mediante un trabajo individual y aislado

La vida está llena de iniciaciones espontáneas que nos interpelan: el descubrimiento de la sexualidad en la adolescencia, el amor, la maternidad o la paternidad, el encuentro con el Arte, la ejemplaridad de ciertas personas que nos iluminan con su vida, el trabajo creativo, la amistad, la experiencia de la enfermedad y de la oscuridad, el duelo por la pérdida, la proximidad de la muerte… La masonería, el método masónico, no es sino la dramatización programada de una serie de situaciones que nos colocan ante nosotros mismos de una manera radical, siguiendo un método ritual, fruto de una larga decantación histórica. A partir de esas situaciones somos invitados a reflexionar y a dialogar.

Los canteros y constructores medievales descubrieron una realidad llena de consecuencias, a saber: cuando actuamos nuestra acción no se dirige solamente hacia la realidad y hacia el Mundo sino que además actúa sobre nuestro ser, y dejaron constancia de este conocimiento en una lacónica sentencia que encierra el fundamento del método masónico: Lo que tú haces, te hace.

El método masónico se propone aumentar las luces particulares de cada persona —hombre o mujer— pero eso no se puede llevar a cabo mediante un trabajo individual y aislado como si cada uno fuera una “bola de billar” que tangencialmente choca con las demás. La Masonería añade un componente relacional, que nos invita a involucrar nuestra biografía con la de los demás hombres y mujeres. El ser humano exige ser libre, pero esa libertad, para ser efectiva, debe reconocerse como una libertad asistida, acompañada por personas que se reconocen como hermanos y hermanas lo que significa iguales y distintos al mismo tiempo.

En contra de lo que comúnmente se entiende la fraternidad, no excluye sino que presupone el conflicto y la necesidad de una gestión constructiva del mismo, de ahí que la Masonería haya alentado, a través de sus miembros, a lo largo de su historia múltiples iniciativas en torno a la búsqueda de la paz, la defensa de los derechos humanos, la separación de los poderes políticos y religiosos, la libertad de conciencia, la superación de lo prejuicios religiosos y nacionales, la creación de mecanismos jurídicos e instituciones que permitan la limitación y la superación de las guerras; muchos masones y masonas han formado parte y animado iniciativas como la Cruz Roja-Creciente Rojo, los boy-scouts, la Sociedad de Naciones y las Naciones Unidas, el Consejo Ecuménico de las Iglesias, el Rotary club, la Liga Internacional de los Derechos del Hombre, el Consejo de Europa, se trata de iniciativas fruto de un crecimiento general de la conciencia universal, pero la Masonería puede decir que ha coadyuvado a su aparición, y que el espíritu de esas iniciativas, se compagina con su propio espíritu, sin pretender por eso tener el monopolio de lo bueno.

En Euskadi y la Comunidad Foral de Navarra existen en este momento nueve logias masónicas en activo, que trabajan en diferentes ritos, asociadas a diferentes federaciones masónicas, cada una con su estilo propio, que a su manera y con sus limitaciones mantienen viva entre nosotros esta tradición intelectual y moral, arraigada en el pasado y proyectada hacia el futuro: Luz del Norte (GLSE-mixta), La Tolerancia (GLE-masculina), en Bilbao, Stella Matutina (GLE-masculina), Altuna (GLSE-mixta), y Auzolan (FEDH-mixta) en Donostia, Manuel Iradier (GLSE-mixta), Ilargia (SCME-mixta) en Vitoria; Pro Libertate (GLE-masculina), Xavier Mina (GLSE-mixta). Hemos cumplido 300 años y habrá muchos más: Zorionak!!! Javier Otaola.-