La Palma acoge el primer ‘full monty’ de la masonería.

La Palma acoge el primer ‘full monty’ de la masonería.

La Logia Abora regresa a su isla natal, casi cien años después. / Carlos Díaz-Recio
La Logia Abora regresa a su isla natal, casi cien años después. / Carlos Díaz-Recio

La noticia ha prendido como la pólvora en las redes sociales. El próximo 2 de septiembre la Gran Logia de España (GLE) organiza su primer desfile masónico en territorio nacional. El escenario: la isla de La Palma. No sólo se trata de un acontecimiento de carácter histórico, sino que nadie –que no sea masón– ha visto jamás a los integrantes de la Orden ataviados con sus indumentarias llenas de símbolos e insignias que sólo ellos reconocen. Un ‘full monty’ en toda regla. Sin embargo, el gesto persigue tres intenciones. Por un lado, la masonería del siglo XXI trata de abrirse a la sociedad y salir del oscurantismo al que la arrojó la dictadura, acorralada a derecha e izquierda por toda clase de falsos mitos; también, rendir homenaje al sufrimiento del sacerdote Díaz, un enemigo del absolutismo que de manera heroica los defendió. Y, en tercer lugar, el regreso de la Logia Simbólica Abora, número 87, a su isla natal, casi cien años después de su exterminio. ¿Su pecado? Representar la vanguardia librepensadora de su tiempo.

Cuentan que no hay billetes ni hoteles para acudir este próximo 2 de septiembre al acto de Santa Cruz de La Palma. La GLE celebra su primer desfile masónico en la historia de la masonería española, desde que en 1979 pudiera regresar al país con la llegada de la democracia. Y lo hará por las calles de la capital palmera a la vista de los ciudadanos, vestidos como masones, sin ocultar el rostro.

Hace ya 35 años que la masonería fue legalizada en España, pero fueron muy duras las persecuciones que sus miembros sufrieron durante la dictadura. Entre ejecuciones, prisión, tortura, sustracción de bienes y empleo durante tres generaciones, unas 80.000 personas pasaron ante los tribunales del franquismo.

Se ajusticiaba sólo por el hecho de ser masón. Como consecuencia su actividad se convirtió en silenciosa, no sólo por temor a despertar recelos en el resto de la sociedad, sino porque se trata de una de las normas de la propia masonería: trabajar la piedra (el interior) desde la humildad. Traducido al lenguaje común sería “hacer el bien sin exhibirlo”.

Hay muchas logias en España. Masculinas, femeninas y mixtas. También hay diferentes corrientes y organizaciones. La GLE la integran unos 3.000 miembros. Una Orden que crece con fuerza en Canarias: son el 19% de toda España, siendo la Logia Abora la más numerosa de todo el país con casi un centenar de miembros. Una camada descendiente de abuelos o bisabuelos que crecieron escuchando susurrar en sus hogares historias sobre familiares presos por defender la libertad de culto y los valores democráticos, hombres a los que no se les condenaba por lo que habían hecho, sino por lo que pudieran llegar a hacer. Delitos como luchar para que el hombre fuese más libre y la sociedad, más justa.

El acontecimiento que se vivirá la Isla de La Palma durante la semana del 29 de agosto al 2 de septiembre, con motivo del ‘renacimiento’ en su tierra natal de la Logia Abora, está despertando una gran expectación no sólo en la ‘Isla Bonita’ sino en todo el país. Principalmente, porque todo lo que tiene que ver con la masonería levanta curiosidad en cualquier parte de España, al sufrir la Orden en este país el período de persecución más largo de toda su historia.

Lo cierto es que nadie parece querer perderse el desfile de La Palma. La gente desea saber quiénes son los masones, cómo son sus salones, sus ceremonias, sus ritos, qué significan sus símbolos, quiénes integran las logias, qué hacen, en qué consisten sus ‘tenidas’ (trabajos). Algo de fácil acceso a través de la red, puesto que la comunicación de estas organizaciones ha dado un giro de 180 grados en los últimos años, abriendo sus puertas a la sociedad en un deseo de sepultar su oscura leyenda.

Ochenta años después, la Logia Abora regresa al templo que la vio nacer con un desfile masónico en el que, con sus mandiles e insignias, los grandes oficiales de la Gran Logia de España, grandes oficiales provinciales y los ‘venerables’ y ‘hermanos’ llegados de diferentes puntos de España acudirán al acto en procesión para brindarle honores a la estatua erigida en honor al padre Manuel Díaz, a los pies de la escalinata de la iglesia de El Salvador, en la capital palmera (cuyo retablo mayor alberga simbología masónica).

Por su defensa de la libertad de culto, aquel sacerdote palmero fue acusado de masón y perseguido tras las proclamas que, en 1820, durante el Levantamiento de Riego, dirigió desde el púlpito en contra de los poderes tiranos y absolutistas. El padre Díaz fue desterrado por defender la justicia social y el progreso. Cuentan sus biógrafos que en sus homilías solía recordar que “un pueblo católico puede ser también un pueblo libre”.

Sobre la noticia de este resurgimiento en la ‘Isla Bonita’, el Diario Masónico rememora en un artículo que La Palma fue “la única isla canaria que se mantuvo fiel al Gobierno de la II República, del 18 al 25 de julio”, que “durante la llamada Semana Roja buena parte de los masones palmeros hicieron valer su prestigio personal para que los partidarios de la sublevación no fuesen represaliados”, así como recuerda que “cuando la Isla fue tomada por el cañonero Canalejas, los 144 queridos hermanos médicos, abogados, militares, empresarios, funcionarios y trabajadores pasaron a ser considerados rebeldes y delincuentes”.

Durante años, la policía de Franco buscó la llamada ‘carta patente‘ de Abora. Documento que se expide para darle legitimidad a una logia. Nunca la encontraron porque se ocultó en la cañería de agua del hogar de un masón en Santa Cruz de La Palma.

Recuerda la misma fuente que la estatua del padre Díaz, “erigida por los masones de la isla a finales del XIX, honra al sacerdote enemigo del absolutismo, perseguido y tachado de masón tras pedir a sus feligreses en 1820 actuar conforme a la gran afinidad que hay entre la religión cristiana, la verdadera filosofía y la libertad bien entendida”.

Es necesario recordar que la masonería aparece en Canarias por primera vez y de forma aislada en 1739, pero no se constituye la primera logia hasta 1816, en la isla de Tenerife y bajo el nombre Los Comendadores del Teide, una organización de clara influencia bonapartista. Le siguen en su constitución Añaza (también en Tenerife), Abora en La Palma y Afortunada en Gran Canaria, de la que participaron importantes médicos, políticos, notarios, sastres, periodistas o militares, que construyeron juntos los cimientos de la capital grancanaria y que, entre las muchas disciplinas, estudiaban el desarrollo social y moral del ser humano.

A estas circunstancia se suma el hecho de que los ayuntamientos de las dos capitales de Canarias, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, acordaron el pasado mes de junio, “por unanimidad de todos sus grupos solicitar al Reino de España el reconocimiento de la Honorabilidad de la Masonería“, según subraya el texto aprobado en sus respectivos plenos.

Este gesto responde a un deseo por parte de la masonería de llamar a las puertas de las instituciones para darse a conocer, participar en la vida pública y normalizar su actividad a través de trabajos que promuevan la mejora del ciudadano.

Los actos previstos para celebrar el regreso a casa palmera de la Logia Abora están programados desde el 29 de agosto al 2 de septiembre y dan comienzo el día 29, a las 19.00 horas, de la mano de la inauguración en La Investigadora (calle Real) de la exposición La historia de la masonería en La Palma.

El 30 de agosto, a las 19.00 horas, el ‘gran maestro’ de la GLE, Óscar de Alfonso Ortega, brinda una conferencia sobre Masonería y sociedad, en la Fundación CajaCanarias. Al día siguiente, a las 19.00 horas, el historiador y jesuita José Antonio Ferrer Benimeli traza un perfil sobre el Padre Díaz y La Palma, también en la Fundación CajaCanarias.

El 1 de septiembre, a las 19.00 horas, el ‘venerable maestro’ electo de Abora, 87, Jerónimo Saavedra, dará una conferencia sobre Valores masónicos y la sociedad (calle O’Daly, 11).

El 2 de septiembre, a las 10.00 horas, tendrá lugar una misa en la parroquia de El Salvador, en memoria de los masones de La Palma, seguido de un homenaje en forma de ofrenda floral al padre Díaz. Acto seguido, a las 11.00 horas, la comitiva seguirá a pie hasta la nueva sede de la Logia, desarrollándose el esperado desfile por la calle Real.

Al día siguiente, en Gran Canaria, se procederá al ‘levantamiento de columnas’ de la Respetable Logia Simbólica Hesperia, número 162 de la Gran Logia de España.

Tras esta apertura, la masonería canaria contará con 20 logias activas en cinco de las siete islas del Archipiélago (excepto La Gomera y El Hierro). Una organización que tuvo una notable influencia en diferentes ámbitos de la sociedad española en cuanto a conformación del Estado constitucional, evolución del pensamiento filosófico, derechos y libertades, incluso de culto religioso en la beata España de buena parte del siglo XX.

Ana Sharife escribe este artículo en Canarias en Hora.