Jerónimo Saavedra, cuestionado políticamente por su afiliación masónica

Jerónimo Saavedra, cuestionado políticamente por su afiliación masónica

Desfile masónico. Masonería España.
Desfile masónico en Tenerife. © Canarias en Hora

Jerónimo Saavedra (Las Palmas de Gran Canaria, 1936) comparecerá ante la Comisión de Estatuto del Parlamento de Canarias que estudiará la incompatibilidad de su afiliación masónica con la ostentación del cargo de defensor del pueblo canario tras la denuncia de un letrado del cabildo insular.

Tras observar su participación en el desfile masónico de la Gran Logia de España, dicho letrado argumentaba en su denuncia la supuesta incompatibilidad entre el cargo de Diputado del Común y el ejercicio directivo en cualquier otra asociación. Saavedra explicó que su pertenencia a la Orden, y el desarrollo de su praxis como Venerable Maestro, están lejos de cualquier cargo directivo en su Obediencia, cuestión ampliamente respaldada por cualquier miembro de la Orden o aficionado a su historia.

Incidente de la Gran Logia de España con la Iglesia por un funeral masónico.

Saavedra afrontó con integridad el portazo del Obispado de Tenerife, que anuló un funeral para Masones fallecidos, previsto en una iglesia de Santa Cruz de La Palma con una elevada simbología masónica en su haber. Bernardo Alvarez, Obispo de Tenerife, canceló dicho acto de la Logia Abora 87 durante la Semana Masónica que se celebró en agosto, que culminó con un singular desfile masónico por el centro histórico.

Dicho encontronazo provocó numerosas quejas ya no sólo entre Hermanos de la Obediencia, también entre los familiares de republicanos exiliados, descendientes de Masones asesinados por el franquismo durante la Guerra Civil, así como aquellos damnificados por su cercanía con la Orden.

A pesar que la Gran Logia de España es la Obediencia masónica en España con más presencia de miembros creyentes en Dios, la historia de desamor con la institución católica está tan extendida como con el resto de Obediencias más abiertamente laicas y, en cierta forma, tradicionalmente más críticas con las prácticas de la organización religiosa.