Intervención en Naciones Unidas de Louis Daly, presidente de CLIPSAS

Intervención en Naciones Unidas de Louis Daly, presidente de CLIPSAS

Louis Daly, presidente de CLIPSAS.
Louis Daly, presidente de CLIPSAS.

Declaración presentada por CLIPSAS, organización no gubernamental reconocida como entidad consultiva por el Consejo Económico y Social

 

En los últimos 50 años, los seres humanos han multiplicado su población, sus posesiones materiales, el flujo de mercancías y la energía que consumen. Sin embargo, si bien el crecimiento puede resolver algunos problemas, también es capaz de crear otros. Nuestras economías dependen en exceso de las energías fósiles.

Todos los registros históricos de nuestra especie tienen lugar en la época del Holoceno, que comenzó hace unos 10.000 años. No obstante, en menos de 250 años, nuestras acciones colectivas nos han llevado a territorios inexplorados. La nueva era del Antropoceno arrancó con la Revolución industrial y su importante repercusión mundial en los ecosistemas del planeta.

Desde la década de 1970, todas las políticas suelen girar en torno a la crisis. Las últimas consecuencias del neoliberalismo dan paso a planes de austeridad que refuerzan las desigualdades sociales. El “decrecimiento sostenible” puede ser una solución para la crisis social, económica y ecológica que afecta a nuestras sociedades.

El desarrollo sostenible no pone en duda el principio del crecimiento económico y mantiene la ilusión por reconciliar la acumulación capitalista, la justicia social y la conservación del planeta. Lamentablemente, desde la década de 1970, el modelo de sociedad occidental es insostenible como tal; es urgente que dejemos de intentar exportarlo al resto del mundo.

Además, las opciones tecnológicas nos hacen caminar sobre arenas movedizas. El final de la era industrial puede demorarse como consecuencia de los cambios tecnológicos, pero es probable que el milagro tecnológico no llegue a producirse.

Y finalmente, gracias al transhumanismo, el hombre reinventado sería capaz de sobrevivir en un mundo contaminado y degradado social y ecológicamente. Pero un planteamiento que conduce a la humanidad a territorios desconocidos y peligrosos sigue poniendo ampliamente en entredicho la prudencia ética y moral.

El decrecimiento sostenible representa una herramienta para la descolonización imaginaria. Este término, a diferencia del “desarrollo sostenible”, no es recuperable ni reutilizable por la sociedad del crecimiento.

La palabra “decrecimiento” seguirá presente mientras perdure la religión del crecimiento. “Decrecimiento” es el término utilizado para la transición de una sociedad del crecimiento a una sociedad sin crecimiento.

Hablar de un decrecimiento sostenible nos permite denunciar las inconsistencias del crecimiento. Esto no implica un crecimiento negativo, sino la ausencia de crecimiento. Es necesario que se produzca una ralentización de la quinta parte de la humanidad que consume las cuatro quintas partes de los recursos, para permitir la aceleración de las cuatro quintas partes restantes.

El deseo de preservar el “amor por el mundo” está cuestionando las características antropocéntricas de la modernidad occidental.

Escoger un decrecimiento sostenible en vez de imponer un crecimiento negativo permite revisar el concepto de progreso para facilitar un desarrollo sostenible que contribuya a la conciencia solidaria.

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