Erupción masónica en la isla de La Palma

Erupción masónica en la isla de La Palma

Carta patente de la Logia Abora © Carlos Díaz-Recio en www.canariasenhora.com
Carta patente de la Logia Abora © Carlos Díaz-Recio en www.canariasenhora.com

Erupción masónica en la isla de La Palma.

Por Valentín Díaz.

Se hicieron eco de la noticia en diversos medios nacionales y, naturalmente, en todos los de ámbito canario. El “desfile masónico” en la bella Santa Cruz de La Palma llamó la atención pública por ser el primero de estas características que se celebraba en España. Sin embargo, no fue ese llamativo desfile por la Calle Real de la capital palmera lo más importante, ni mucho menos, de lo que ocurrió en la denominada “Semana Masónica en La Palma” celebrada entre los días 29 de Agosto y 2 de Septiembre.

   Primero, habría que hacer un recordatorio de la importancia histórica que tuvo la Francmasonería en la ínsula palmera, lugar de tránsito entre América y Europa por el que llegaron los libertarios aires de la Ilustración y de la cultura del Siglo de las Luces con un énfasis desconocido en la Península y que han marcado hasta nuestros días el devenir de La Palma, como testimonian, por ejemplo, sus Fiestas Lustrales, sin duda las más singulares y hermosas que tienen lugar en nuestro país.

Gran parte de los liberales palmeros y de las personalidades más relevantes de la isla fueron miembros de la Logia “Abora”, que levantó columnas en 1875 bajo los auspicios del Gran Oriente Lusitano y y que se federó más tarde en el Gran Oriente Español con el nº 331. La vida de esta Logia, como todas las demás, fue liquidada con el golpe de estado franquista pero se mantuvo en la memoria palmera. El nombre del Instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz lleva el nombre de Alonso Pérez Díaz, miembro de “Abora”, diputado a Cortes y líder republicano de La Palma, muerto en la cárcel en 1941 y hermano de Pedro Pérez Díaz, el padre de la Ley de Cabildos de Canarias de 1912. “Abora”, por cierto, era el nombre del dios solar de los guanches palmeros: “luz superior” en la lengua indígena.

En la etapa democrática, la logia “Abora” renació en Las Palmas de Gran Canaria, con la idea de que un día pudiera retornar a su lugar de origen. Ochenta años después de que el cañonero “Canalejas” bombardeara La Palma, que se mantuvo fiel a la República, “Abora”, y con ella la Masonería, han vuelto a La Palma. Los miembros grancanarios de esta Logia seguirán, por su parte, trabajando en su isla con otro título distintivo, el de “Hesperia”.

No es extraño, por tanto, que tal acontecimiento fuera celebrado con una serie de actos, en los que la logia palmera ha contado con el apoyo de instituciones oficiales y la simpatía de los sectores progresistas de la isla. Sin duda, la figura de Jerónimo Saavedra, ministro de Administraciones Públicas y de Educación y Ciencia con Felipe González, dos veces Presidente del Gobierno de Canarias, Alcalde de Las Palmas y actual Diputado del Común del archipiélago, no es ajena al interés despertado, ya que Saavedra, el político más importante que ha dado Canarias tras el restablecimiento de la democracia, es también el Venerable Maestro de “Abora” en esta nueva etapa de su historia.

      Los locales donde se pronunciaron las conferencias programadas en esta “semana masónica” palmera se vieron desbordados por la afluencia de un público ansioso de conocer más de cerca el fenómeno de la Masonería y atraídos por el nombre de los conferenciantes, el propio Saavedra y el historiador José Antonio Ferrer Benimeli, pero el acto principal, desde el punto de vista masónico, fue la Tenida Magna de consagración del Taller y de la instalación del Venerable Maestro de “Abora”.

   Quien esto escribe pudo contar ¡¡más de cuarenta aprendices!! en la Tenida, además de diez compañeros. Debo suponer que entre los hermanos aprendices (todos españoles hasta donde pude comprobar) habría algunos pertenecientes a otras logias canarias, además de los grancanarios y palmeros de “Abora”, pero, en cualquier caso, es un número extraordinario que uno, personalmente, jamás había visto en una Tenida y que no creo que sea fácil de ver en España. Eso fue, para mí, el aspecto más importante no solo de la Tenida sino de la semana masónica palmera, porque mostró fehacientemente una situación sin duda excepcional en masonería cuyo crecimiento general es muy lento.

   Figuras de relieve en la vida de La Palma han ingresado en “Abora” y me consta que no pocos están llamando a las puertas de la renacida masonería palmera, lo que no deja de ser una estupenda noticia. Habrá que ver como se gestiona de ahora en adelante lo que me atrevo a calificar como erupción (en un fácil símil con el carácter volcánico de la isla) de interés por la masonería en Canarias, y en La Palma en particular, lo que dirá bastante sobre la capacidad real de nuestras organizaciones masónicas.

   Fueron varios los aprendices que se sintieron sorprendidos de ver que quienes organizaban todo el acto (tanto el desfile como la propia Tenida) eran hermanos británicos que no hablaban español y que necesitan traductor para impartir las instrucciones y que el propio Gran Maestro Provincial de Canarias es un irlandés que tampoco sabe español.

   Adivinarán ahora nuestros lectores que “Abora” es una logia que trabaja bajo los auspicios de la Gran Logia de España (GLE), cuyas características ni voy a descubrir ahora ni menos voy a juzgar en esta circunstancia, aunque solo fuera por el respeto y cariño que merecen los hermanos canarios que tuvieron la gentileza de invitarme a este acontecimiento, sin importarles mi pertenencia a la Gran Logia Simbólica Española (GLSE)

   Lo que me produce perplejidad es que la masonería liberal española se haya mantenido ajena a esta erupción masónica en una comunidad que, al igual que Cataluña y Andalucía, es una de las de mayor tradición y arraigo de la Francmasonería en España, y que ha estado vinculada históricamente a las luchas progresistas de la sociedad canaria. Perplejidad y pena, aunque, por desgracia, nada sorprendente.

Valentín Díaz.