Dos años después de que el cuerpo sin vida del niño sirio Alan Kurdi fuera encontrado en una playa turca, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, insta a la comunidad internacional a tomar medidas enérgicas para prevenir más tragedias.

Aunque el número de llegadas en Europa ha disminuido drásticamente desde la muerte de Alan, otras personas continúan emprendiendo el viaje y son muchas las que han perdido la vida en el transcurso. Desde el 2 de septiembre de 2015, al menos 8.500 refugiados e inmigrantes han muerto o desaparecido tratando de cruzar el mar Mediterráneo. Muchos otros han perecido en el desierto.

Muchos de los niños que intentan llegar a Europa viajan solos, lo que hace aún más aterrador y peligroso su periplo. Este fue el caso del 92% de los 13.700 niños que llegaron a Italia por mar en los primeros siete meses de 2017.

Sigue urgiendo encontrar soluciones para estos niños y para otros que se están desplazando: si las personas han perdido la esperanza y viven con miedo, entonces seguirán jugándose la vida y emprendiendo viajes desesperados.

ACNUR se felicita por los compromisos contraídos en la reunión de París sobre migración y asilo que abordan algunas de estas cuestiones, pero aún queda mucho por hacer para proteger y salvar vidas.

Los líderes políticos deben trabajar juntos para desarrollar alternativas más seguras, para informar mejor a aquellos que están considerando la posibilidad de emprender este viaje sobre los peligros a los que se enfrentarán y, sobre todo, para abordar las causas de estos movimientos, resolviendo conflictos y creando oportunidades reales en los países de origen.

Consulten aquí el documento y la declaración original en la página web de ACNUR.

DECLARACIÓN DE FILIPPO GRANDI, ALTO COMISIONADO DE LA ONU PARA LOS REFUGIADOS, SOBRE LA REUNIÓN DE PARÍS DEL 28 DE AGOSTO