Desde Canarias, 300 años en valores masónicos

Desde Canarias, 300 años en valores masónicos

Masonería en Canarias
Tres valores Libertad, Igualdad y Fraternidad durante trescientos años entrelazados en las Siete Islas

Hablar de Masoneria desde Canarias invita a triangular la Historia entre tres puntos que pudieran dar una mirada a través de fechas, logias, masones y masonas en los valores masónicos que se entremezclan a través de estos 300 años.

Es en el año 1739 donde se habla por primera vez de masonería en las Islas con el primer proceso inquisorial de las Españas por parte de un Tribunal de la Inquisición al irlandés Alejandro French Linch, comerciante iniciado en Boston, que es denunciado por su condición de masón.

La fecha de 1870 marca para Canarias la época de auge para la Masonería en las Islas con una gran actividad masónica, considerada como un tiempo de gran fuerza por la creación de talleres masónicos en las islas de Gran Canaria, Tenerife, La Palma y Lanzarote, así como por confluir de un gran número de masones, con una marcada participación social e intelectual y que quedan registrados en la época. Si bien la primera logia de Canarias data de 1816 con el nombre de Comendadores del Teide en Tenerife, posteriormente entre 1870 y 1899 numerosas logias comienzan una gran actividad: Taoro, Nueva Era, Esperanza, Nivaria, Hijos del Teide en Tenerife, Abora e Idafe en La Palma. Fe Masónica, Atlántida, Timanfaya y Jùpiter en Lanzarote, Afortunada, Luz Marítima, Gran Canaria y la denominada Honorable Gran Logia Provincial de Canarias en la isla de Gran Canaria.

Masones ingleses, irlandeses y franceses acercaban los valores masónicos al Archipiélago gracias a su condición de región portuaria a través del Puerto de la Luz en Gran Canaria, aportando la visión universalista a la Masonería hecha en las Islas, puente entre los tres continentes por el que transitan masones surcando el Atlántico.

Ya en siglo XX aparecerían las logias de Añaza, impulsora de la creación del conocido Templo de calle San Lucas en Santa Cruz de Tenerife, llegando a contar en sus columnas con 650 masones y, en Gran Canaria las de Prince of Wales, Andamana y Acacia. Truncada la actividad masónica de estas logias por la persecución de los masones y la intolerancia al librepensamiento tras el golpe de estado de 1936, durante el que se produce la incautación de las propiedades de los masones, junto a las inhabilitaciones, exilios y condenas de prisión o ejecución durante estos años de dictadura franquista.

La actividad masónica en todas las islas se retoma con la etapa democrática en la que los talleres honran a las primeras logias que tuvieron su época de esplendor con la tolerancia masónica sembrada a finales del S. XIX asumiendo sus títulos distintivos.

Hablar de Masoneria desde Canarias invita a triangular la geografía para entender la masonería universal desde los tres continentes con la lucha por el valor de la Libertad, dando un paso desicivo para abolir la esclavitud en Cuba y/o los masones vinculados con el valor de la Libertad de Cuba o Filipinas, como recoge el masonólogo canario Manuel de Paz, en sus investigaciones sobre la indenpendencia de estos territorios y la pérdida de las colonias. Masones especulativos de la defensa de la idea de las libertades. Otros trajeron a las Islas las ideas de avances y reformas para la sociedad canaria y formas de enfrentar la vida entre culturas en libertad en este territorio, que facilita cual paso, ese triángulo geográfico entre continentes.

Hablar de Masoneria desde Canarias es hablar de la lucha por la visualización de mujeres en las logias canarias luchando por su Igualdad en su condición de masonas. Del valor de la Igualdad para la mujer, con las connotaciones sociales de la época, más limitada en derechos para la mujer y nuevamente negada, en algunas masonerías en la actualidad, en las que este valor no presenta la carga de contenido en derechos humanos, sociales y civiles que recoge el término en su total definición.

Antonia Linares, Dolores Marrero de Mendoza, Blanca de Matthey, en activo hasta 1905 año, con notable presencia de masonas en las logias Añaza y Afortunada alcanzando el grado de Maestra y el grado 30, la Hermana María Macías del Parés o la conocida Clotilde Cerdá, famosa y reconocida concertista. Maestras masonas ritualísticas, viviendo el ritual desde la especifidad de la feminidad.

Hablar desde Canarias con 300 años en valores masónicos nos obliga a volver la mirada al valor de la Fraternidad, en el que se produjeron proyectos con implicación en la educación creando escuelas vinculadas a Añaza en Tenerife o Atlántida en Lanzarote y la implementación de la reforma educativa que produjo la Institución libre de Enseñanza. Proyectos de mejora en la red de agua de abastos del municipio de Guía en Gran Canaria. La implicación en el mundo de las artes dejando la huella de la simbología masónica en numerosos edificios arquitectónicos, como el mausoleo de El Marqués de la Quinta Roja o el Templo de San Lucas en Tenerife o en los espacios urbanos muchos de ellos diseñados por Aguiar y Marrero y en iglesias en La Palma o en Gran Canaria.

Néstor de la Torre pinta su Poema del Mar entrelazando símbolos que pueden acercarnos a la simbología masonica en los cuatro cuadros en los que quiso dividir el Poema. Su personalidad, su concidición y forma de hacer arte quedan plasmadas, a modo de guiño en su firma: Néstor .·.

Masones operativos, consecuentes en el hacer en el mundo profano a través del dar, crear, y ofrecerse desde la Fraternidad.

Tres valores Libertad, Igualdad y Fraternidad durante trescientos años entrelazados en las Siete Islas que conforman un territorio tolerante, respetuoso y amigable con el librepensamiento, en el que más de 450 masones hoy pueden volver a retomar aquella frase de la Gaceta en el 35: En estas islas “nadie se ofendería de que se le llamase masón; por el contrario, tienen a honra decir que lo son”.

He dicho
Logia Bentayga no 68